CONFERENCIA DE BRUSELAS

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CONFERENCIA DE BRUSELAS

RESOLUCIÓN

Personas en movimiento – Desarrollando políticas justas y equitativas para la migración

Conferencia Parlamentaria de la Alianza Progresista: Por una nueva agenda para la paz y la justicia, del 17 al 18 de octubre de 2016, Bruselas, Bélgica

El mundo está en movimiento y esta situación continuará a lo largo de los próximos años. El siglo XXI estará marcado por movimientos masivos de población. La migración va en aumento en todo el mundo, y la migración entre los países del Sur global ya está superando los movimientos migratorios del sur al norte. Cada vez son más las personas que abandonan su hogar en busca de nuevas oportunidades económicas y experiencias de vida. Casi una de cada siete personas en el mundo es un migrante. 740 millones de personas han abandonado su lugar de origen para buscar otro lugar dentro de su propio país, mientras que 244 millones de personas cruzaron las fronteras estatales como migrantes internacionales. Según la Organización Internacional del Trabajo muchos migrantes están viviendo en condiciones de trabajo forzoso o esclavitud. En los últimos años la cantidad de personas que huyeron de conflictos armados, persecución y violaciones de los derechos humanos se ha incrementado de forma vertiginosa y, de acuerdo con el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR) sobrepasa actualmente los 65 millones de refugiados. Otros huyen debido al impacto negativo del cambio climático, las catástrofes naturales u otras alteraciones del medio ambiente.

 

Para muchas personas, la decisión de abandonar su tierra natal no es una decisión libre sino más bien una respuesta necesaria al empeoramiento de sus condiciones de vida. Son muchos los factores que hacen la vida cada vez más insoportable o incluso imposible en muchas partes de nuestro planeta. La pérdida del espacio natural de vida obliga a cada vez más personas a emprender un arduo camino en la búsqueda de seguridad y una perspectiva de vida con lo cual la diferenciación entre huida y migración se va desdibujando cada vez más. Es por eso que muchos expertos hablan de «migración forzada» o «migración de supervivencia» para subrayar que la definición existente del refugiado en el derecho internacional, que está limitada a la persecución política, ya no se corresponde con la realidad de la situación. En ciertas circunstancias, las personas están en movimiento durante años, atravesando varios países y regiones y viviendo bajo condiciones sociales, económicas, políticas y legales completamente diferentes. Lo que los migrantes y refugiados tienen en común es que luchan por su derecho a la vida y se exponen a fuertes riesgos para alcanzar este objetivo. Es necesario abrir vías seguras de huida y formas legales de migración para estas personas, creando al mismo tiempo unas condiciones a nivel mundial que permitan a cualquier persona decidir libremente si se quedará en un lugar, lo abandonará o retornará nuevamente a su patria.

 

Promover la democracia

Las causas de huida y migración son a menudo el resultado de políticas erróneas de muchos años al servicio de élites autoritarias y corruptas. Una condición esencial para mantener la paz y fomentar el desarrollo económico seguirá siendo el apoyo a los procesos de democratización a nivel mundial. En muchos países la democratización es la única forma viable para contener el potencial de conflictos internos, disminuir las desigualdades económicas y sociales y establecer estructuras políticas eficientes.

  • Por lo tanto, promover la democracia deberá seguir siendo una tarea primordial de la política internacional, precisamente cuando los movimientos democráticos están bajo presión como está pasando en el mundo de hoy.
  • Como partidos socialistas, socialdemócratas y progresistas defendemos el concepto de que la participación política deberá ir acompañada de la participación social. No se trata simplemente de promover la igualdad de todos los ciudadanos y ciudadanas sino también de contribuir a un mayor nivel de justicia social.

 

Fortalecer la prevención de conflictos

La estabilización democrática de los países y la prevención de conflictos violentos también será en el futuro una de las medidas más eficientes para disminuir las causas de la huida. Un enfoque importante habrá que poner en los Estados frágiles o fracasados ya que muchas causas de huida y de migración se concentran sobre todo en estos países. No será posible «reparar» rápidamente estos Estados sino lo que será inevitable es un compromiso continuo y a largo plazo.

  • Tenemos que fortalecer y seguir desarrollando los mecanismos para la prevención de crisis, sobre todo en el ámbito de la prevención civil. Siempre es mejor prevenir un conflicto que tener que resolverlo después.
  • La cooperación al desarrollo debe contribuir a asegurar la paz y a implementar reformas democráticas en el sector de la seguridad, fortaleciendo al mismo tiempo las capacidades de los Estados, las organizaciones regionales y las iniciativas de paz de la sociedad civil a nivel local destinadas a buscar soluciones pacíficas para los conflictos. También es preciso brindar apoyo a la hora de asimilar y tratar el pasado y las experiencias traumáticas después de un conflicto, así como para promover iniciativas de reconciliación.
  • Además, queremos fortalecer ampliamente el papel de las mujeres como actores en las negociaciones de paz, la mediación de conflictos y los esfuerzos de reconstrucción a partir de una política de seguridad y de desarrollo, tal y como lo establece la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de la ONU.
  • Para cualquier solución que debe ser duradera es fundamental que las mujeres participen en el proceso de paz. Sabemos de las experiencias pasadas que si las mujeres participan en el proceso de paz es más probable que esta paz sea duradera. Las mujeres no sólo son socios importantes en un proceso de paz sino también juegan un papel esencial para asegurar la paz a largo plazo.

 

Luchar contra la pobreza

Cada año millones de personas se hunden en la pobreza debido a una enfermedad, el desempleo, pérdidas de cosecha, la edad o la muerte de un miembro de la familia. Alrededor de 700 millones de personas sufren de extrema pobreza lo cual casi siempre significa que viven en condiciones indignas y con poco acceso a la educación, alimentos saludables, agua limpia e instalaciones sanitarias adecuadas. En muchos países del hemisferio sur la infraestructura social existe y funciona sólo parcialmente. Un 80 por ciento de la población global está viviendo actualmente sin ningún seguro contra los principales riesgos de la vida. A menudo, esta situación resulta en una crisis existencial y desesperanza frente a la falta de alternativas de manera que las familias se ven obligadas a motivar a algunos de sus miembros a emigrar con la esperanza de que la familia pueda sobrevivir con el dinero que estos migrantes les puedan enviar.

  • Por eso queremos impulsar la introducción de una protección social y una atención sanitaria básicas.
  •    El fomento del desarrollo rural y la lucha contra la toma y la concentración de tierras por parte de los grandes consorcios agrícolas es otro factor fundamental para disminuir los riesgos existenciales.
  • Necesitamos un sistema de comercio global justo y equitativo. Solamente con acuerdos comerciales justos y transparentes podemos mejorar las condiciones de vida y superar el hambre y la pobreza. Sin embargo, el Norte global pone el enfoque más bien en acuerdos comerciales bilaterales y plurilaterales en lugar de impulsar negociaciones multilaterales dentro de la Organización Mundial del Comercio lo cual aumenta aún más la presión sobre los países en desarrollo. Un factor esencial para que estos países puedan desarrollar su economía es que los mismos tengan la posibilidad de proteger sus incipientes sectores industriales y de servicio, así como su agricultura que juega un papel fundamental para la seguridad alimentaria en las zonas rurales.
  • Normas en materia de medio ambiente, los derechos humanos y la protección social, así como las normas laborales fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo deben ser elementos integrantes de todos los acuerdos comerciales. Esta es la única forma de alcanzar buenas condiciones de vida y de trabajo.
  • La política comercial y de inversión es parte integrante de una política económica progresista. Nuestro objetivo es concluir acuerdos comerciales internacionales modernos y desmontar barreras comerciales. Lo vamos a hacer de tal forma que se garanticen la integridad de la toma de decisiones democrática, igual que la promoción de la protección medioambiental, los intereses laborales y la salud pública. Una agenda progresista de comercio libre deberá estar vinculada a sistemas de seguridad y de bienestar adecuados.

 

Luchar contra condiciones de trabajo precarias

La migración laboral a menudo es el síntoma de las desigualdades provocadas por una política comercial neoliberal que pone el enfoque únicamente en el libre comercio y la circulación de mercancías sin barreras, pero que no se preocupa de los costos sociales de la migración. Aquellos que tengan que abandonar sus familias para asegurar su existencia a menudo se ven explotados o privados de sus derechos humanos.

  • Necesitamos sindicatos fuertes que cooperen a nivel internacional y que se opongan a las empresas transnacionales para cambiar esta situación insostenible y crear condiciones sociales generales más estables para todos, incluidos los migrantes.
  • Necesitamos crear puestos de trabajo que sean dignos del ser humano ya que el trabajo decente contribuye esencialmente a la lucha global contra la pobreza. En el Sur global los mercados laborales están marcados por un alto porcentaje de trabajo informal que para muchos migrantes que no tengan documentos válidos es la única oportunidad de ganar dinero.
  • 400 millones son considerados «working poor», es decir, personas que a pesar de estar trabajando siguen siendo pobres. Además, en muchos países existen violaciones masivas de los derechos de los trabajadores y los sindicatos. Las cadenas de creación de valor bajo el control de las empresas transnacionales son la causa de salarios de miseria y la precarización de las condiciones de trabajo, así como el trabajo forzado.
  • Estamos luchando por la implementación de la Agenda de Trabajo Decente de la OIT y la consagración y aplicación vinculante de las normas laborales fundamentales a nivel local. Este tema está estrechamente vinculado a la responsabilidad de las empresas en cuanto al cumplimiento de las normas sociales y medioambientales.

 

Luchar contra las desigualdades

El dramático aumento del nivel de desigualdad entre y en los países, igual que la falta de perspectivas para mucha gente joven son desafíos clave de nuestro tiempo. La brecha entre ganadores y perdedores de la globalización se está incrementando continuamente, y millones de personas intentan encontrar un futuro mejor más allá de las fronteras de su patria. La creciente desigualdad es ya considerada una de las causas principales de conflictos. Incluso el informe sobre «riesgos globales de 2014» del Foro Económico Mundial de Davos constata que las fuertes divergencias en los ingresos constituirán uno de los riesgos más grandes en el mundo y causarán «graves daños». Lo que estamos viendo es, en parte, una «globalización desde abajo» en vista de la agudización dramática de la desigualdad entre y en los países.

  • Por eso apoyamos la creación e implementación de sistemas tributarios justos en los países en desarrollo, la prevención de la evasión de impuestos y la eliminación de estrategias para evitar el pago de impuestos. Para poder cumplir con esta tarea los países en desarrollo necesitarán la ayuda de la comunidad internacional y sobre todo de los países del norte. Solamente África pierde actualmente por lo menos 50 mil millones de euros al año debido al fraude y la evasión fiscal por parte de las empresas transnacionales. Y eso sin contar las pérdidas como resultado de las prácticas de evitar el pago de impuestos que aunque sean legales no son menos injustas.
  • También existe desigualdad en cuanto a la movilidad. La cuestión de quién puede viajar y trabajar en qué lugar depende de las regulaciones sobre la expedición de visados, de los ingresos y la disponibilidad de los medios de transporte y de comunicación. Las personas que viven en el Norte global tienen mucho mejor acceso a la movilidad que las que viven en el Sur global. Precisamente para países en conflicto como Siria cada mes se cierran vías legales de salida a otros países lo cual provoca una sobrecarga del trabajo de ayuda humanitaria para ayudar a los refugiados. Por eso necesitamos vías legales y seguras para la migración porque en caso contrario los refugiados y migrantes estarán a la merced de las redes de traficantes de seres humanos.

 

Luchar contra el cambio climático

Todos los pronósticos deben tratarse con cautela. Sin embargo, hay muchos datos que indican que el cambio climático y las alteraciones del medio ambiente relacionadas con el mismo serán la causa más importante para la huida y la migración en los años que vienen. Ya hoy en día el cambio climático se ha convertido en una catástrofe climática en algunas regiones que está causando movimientos migratorios masivos. La Organización Internacional para la Migración (IOM) estima, por ejemplo, que la cantidad de refugiados medioambientales se ha duplicado en los últimos 15 años alcanzando 50 millones, y se calcula que este número aumentará hasta 200 millones en 2050. Su estado legal no está aclarado, pero debido a sequías persistentes, la salinización del suelo y del agua potable, inundaciones etc. nunca podrán retornar a sus lugares.

Necesitamos urgentemente alcanzar un avance sustancial en los próximos años en todas las áreas siguiente:

  • Implementación de un programa ambicioso para la protección del clima con una distribución justa de las cargas
  • Medidas de adaptación a los cambios que ya ocurrieron. En este sentido debe aplicarse el principio de precaución ya que la migración y la huida son, en el fondo, formas de adaptación extrema al cambio climático después de que todas las demás formas hayan fallado.
  • Manejo de los daños y pérdidas causadas por el cambio climático.

El nuevo texto del tratado negociado en París constituye una buena base para la implementación de estos objetivos.

 

Más solidaridad internacional

La falta de solidaridad internacional en la ayuda humanitaria y la acogida de refugiados es vergonzosa. A muchos países les preocupa menos la miseria de los refugiados que la cuestión como su sociedad va a manejar la llegada de los inmigrantes.

  • Nosotros no vamos a tolerar ninguna erosión del derecho internacional, especialmente con respecto a los derechos de los refugiados.
  • Nos oponemos a partidos y movimientos populistas y de derecha que con su agitación xenófoba amenazan la pluralidad y la apertura de las sociedades.
  • Entre los puntos que figuran muy arriba en nuestra agenda internacional están la promoción y la protección de los derechos humanos, especialmente de los grupos sociales más vulnerables, así como la prevención y la lucha contra la xenofobia, manifestaciones y actuaciones racistas o cualquier otra forma de intolerancia.

 

Por una reforma de la política global con respecto a los refugiados y la migración

A pesar de importantes avances alcanzados en los últimos decenios la política global con respecto a los refugiados y la migración parece más bien una colcha de retazos. Los grandes movimientos de migración y huida como los que vemos hoy en día no paran en las fronteras. No hay ningún país en el mundo que pueda asumir por si solo las consecuencias políticas, económicas, sociales, humanitarias y de derechos humanos. Una reforma de la política global en materia de refugiados y migración es inevitable, y enfoques y soluciones globales son más urgentes que nunca. Y es que si las cifras de los migrantes internacionales han ido subiendo constantemente en los últimos años, las de los refugiados y desplazados internos han experimentado una auge incluso mucho mayor. El principio de responsabilidad compartida y distribución de cargas debe ser vinculante a nivel internacional y se debe crear el fundamento para una gestión de la migración basada en derechos.

  • Necesitamos un acuerdo global para la responsabilidad compartida en casos de crisis de refugiados y un acuerdo global que regule la migración de forma segura y legal.
  • Apoyamos la «Iniciativa de migrantes en países en crisis» en sus esfuerzos de implementar principios que garanticen la seguridad y la dignidad de refugiados y migrantes.

Este sería un paso importante hacia el reparto de responsabilidades y la solidaridad internacionales.

 

Ampliar y consolidar el sistema humanitario

Los mecanismos insuficientes para el reparto de responsabilidades conducen a un reparto muy desigual de los refugiados. Alrededor del 86 por ciento de todos los refugiados son acogidos por países en desarrollo que a pesar de los grandes logros alcanzados ven que la situación de huida constante sobrepasa sus capacidades.

  • Las organizaciones humanitarias ACNUR, PMA, UNICEF y HABITAT necesitan financiación flexible y a largo plazo porque esta es la única forma de atenuar el impacto del número creciente de refugiados a largo plazo y asegurar que los refugiados reciban alojamiento digno. Con una financiación de las agencias de la ONU por varios años y fondos que no estén vinculados a fines específicos se podrían mejorar las capacidades de la ayuda humanitaria y hacer más eficiente la cooperación con los actores de la cooperación al desarrollo ya que se reduciría la competencia por obtener financiación y se podrían facilitar los servicios y recursos de forma flexible. Además, se deberían fomentar las posibilidades de financiación privada y de las innovaciones técnicas (dinero por trabajo, tarjeta de retiro en efectivo).
  • Ya hoy en día casi la mitad de todos los refugiados se encuentran en una situación a largo plazo que por término medio persiste durante veinte años; para menos del 2% de todos los refugiados se ha podido encontrar una solución permanente (retorno, reubicación, integración local) en 2015. Mientras más tiempo persista la situación de una huida masiva de refugiados más importante es crear espacios para que estas personas puedan desenvolverse y desarrollarse y recibir acceso a sus derechos. Se deberían ofrecer medidas para promover las competencias y los potenciales de los refugiados lo cual también podrá redundar en beneficio de las comunidades de acogida. Tales medidas no deberían tomarse de forma aislada sino efectuarse en coordinación con la cooperación al desarrollo a largo plazo con el país contraparte en cuestión.

 

En favor de un programa global de acogida de refugiados

En el futuro necesitaremos más capacidades temporales y permanentes de acogida de refugiados a nivel mundial.

  • El objetivo a largo plazo debe ser un sistema de distribución solidaria de solicitantes de asilo a nivel de las Naciones Unidas, con criterios e incentivos fijos, teniendo en cuenta también las preferencias de los refugiados. Para garantizar una distribución justa de las cargas los puntos de referencia podrían ser, por ejemplo, la capacidad económica, la cantidad de la población, la taza de desempleo o la cantidad de solicitantes de asilo acogidos y los lugares de reasentamiento ofrecidos anteriormente.
  • Además está claro que sin la creación de soluciones duraderas para los refugiados y sin el establecimiento de sistemas migratorios a nivel regional y global la migración irregular seguirá aumentando y provocando otras catástrofes humanitarias. Se necesitan más oportunidades para la migración legal, sobre todo en los países del Norte global.

 

Aplicar y ampliar el derecho y las convenciones internacionales

Hay determinadas situaciones que no están cubiertas por los tratados y convenciones para la protección de migrantes y refugiados. Precisamente para los desplazados internos, pero también para los llamados refugiados medioambientales se requieren sistemas de protección ya que estos últimos ya no podrán volver a su tierra de origen como –por lo menos teóricamente– lo podrían hacer los solicitantes de asilo político.

  • Acogemos con satisfacción la iniciativa Nansen que está desarrollando propuestas para una gestión a nivel internacional de la huida debido al cambio climático y catástrofes naturales.
  • Apoyamos un enfoque basado en derechos con el fin de asegurar condiciones de vida y de trabajo dignas para los migrantes. Este enfoque debería servir de orientación para todos los Estados y las organizaciones internacionales.
  • Hacemos un llamamiento a los Estados a firmar y ratificar las convenciones de la OIT ya existentes sobre la protección de migrantes.

 

Migración y desarrollo

Si miramos el pasado vemos que a largo plazo la migración no es un problema, sino un factor que enriquece y forma parte de todas las comunidades. Actualmente, la migración también puede contribuir al desarrollo sostenible de los países de origen, de tránsito y de destino. En algunos casos es precisamente la migración que permite el desarrollo o puede paliar efectos negativos como el envejecimiento de la población o la falta de trabajadores cualificados. A menudo los migrantes poseen conocimientos nuevos y contribuyen al desarrollo tecnológico. Desde hace muchos años lo que más rápidamente crece es la migración temporal y circular. Las transferencias de dinero que los migrantes envían a sus países de origen juegan un papel cada vez más importante ya que las familias de los migrantes utilizan estas transferencias no solamente para reducir la pobreza sino que a menudo también para abrirse nuevas oportunidades de educación y formación y para mejorar la atención sanitaria. Según estimaciones del Banco Mundial, dos terceras partes de estas transferencias, que a nivel global son alrededor de 600 mil millones de dólares, llegan a los países en desarrollo, con lo cual esta suma supera la cantidad total de toda la ayuda al desarrollo oficial. Sin embargo, las inversiones con fondos privados no deberían remplazar los servicios públicos suministrados por el Estado.

Al mismo tiempo, la migración también puede provocar una fuga de cerebros, y otro aspecto que a menudo no se toma en cuenta son las consecuencias sociales y familiares de la migración. Sobre todo los trabajadores y trabajadoras pueden verse obligados a recorrer largos caminos debido a la situación económica con la consecuencia de que apenas ven a su familia y amigos. Precisamente como la migración es un fenómeno complejo en el futuro habrá que desarrollar sistemas de migración conjuntamente con los países del sur para que no sea el Norte global donde se decida lo que es una migración «deseada» y «no deseada».

 

Movilidad, migración y la agenda 2030

Las fuerzas progresistas, socialdemócratas y socialistas en todo el mundo luchan por ayudar a las personas que se encuentran en situaciones difíciles y precarias. Esto definitivamente incluye a los migrantes y refugiados, tal y como ya lo define claramente en su preámbulo la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible (ODS). La migración es un componente integrante de esta agenda, y el objetivo 10.7 llama a todos los países a brindar oportunidades para una migración y movilidad de las personas de forma regulada, segura y responsable, y a respaldar este propósito mediante políticas migratorias planificadas y bien organizadas. Además de la mención explícita de la migración en los ODS, muchos de los 17 objetivos y 169 metas se refieren a las causas de huida y migración. Superar la pobreza, implementar el derecho a la salud, justicia, trabajo digno y paz, así como una gestión responsable de los recursos son los requisitos previos para que las personas puedan elegir libremente el lugar donde quieren vivir. Una nueva política de cooperación y transformación amplia y seria, tal y como queda estipulada en la agenda 2030 para un desarrollo sostenible, puede alcanzar logros en el próximo decenio que permitan a muchas personas desarrollar una perspectiva de vida también en sus países de origen.

Para que este objetivo se pueda cumplir es necesario combinar diferentes enfoques y ámbitos políticos. Los fuertes movimientos migratorios y de huida exigen enormes esfuerzos internacionales a corto plazo, pero también pueden dar un nuevo impulso a reformas a medio y largo plazo a nivel nacional, regional y global. En el futuro habrá que buscar formas para permitir ambas opciones: el derecho a quedarse, creando condiciones de vida justas para todos y acabando con la destrucción de espacios vitales, igual que el derecho a irse, ofreciendo vías para la huida y la migración. Las personas tienen el derecho a salvarse de la persecución y la violencia, y también tienen el derecho a la movilidad y la libre circulación. Todos y todas deben poder ejercer sus derechos por su propia voluntad y no por obligación. Esto significa para nuestras sociedades que hay que desarrollar reglas para la convivencia de personas cada vez más móviles y de muy diversas procedencias.