SEMINARIO DE SAO PAULO. POR UNA NUEVA AGENDA...

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SEMINARIO DE SAO PAULO

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Por una nueva agenda para la paz y la justicia

 
 
La Alianza Progresista procura desarrollar una nueva agenda para la paz y la justicia. Necesitamos un sistema político y económico global progresista que ponga al ser humano en el centro. Buscamos una solución progresista que cree paz y acabe con la violencia, que de esperanza y no fomente temores, que ofrezca igualdad de oportunidades para hombres y mujeres y les permita participar en la sociedad en vez de estar excluidos de ella, que promueva cooperación en lugar de enfrentamiento.
 
Tenemos que constatar que la violencia, la guerra, la injusticia y el subdesarrollo parecen ser el nuevo estado permanente: Siria, ISIS, migración, Ébola, tráfico de drogas, Ucrania etc. No obstante, estas crisis no son una excepción a la globalización sino un efecto secundario permanente o incluso un resultado de la globalización. Sin embargo, el desarrollo de las crisis de los últimos años es fundamentalmente diferente a los choques económicos de los decenios pasados. Esta característica obedece principalmente a la coincidencia de diversas crisis: el impacto de la crisis económica y financiera es exacerbado por su coincidencia con una amplia crisis ecológica y una crisis estructural de justicia que una y otra vez vuelven a desembocar en violencia ilimitada, sea en forma de terrorismo o guerras civiles. Los modelos de desarrollo predominantes, es decir, sus pautas económicas y de consumo, así como sus regímenes culturales y sociales, se han agotado en muchos lugares.
 
Los objetivos centrales de una política progresista con aspiración global son la prevención de conflictos y la creación y la conservación de la paz. Como fuerzas progresistas asumimos nuestra responsabilidad de emplear nuestros medios y capacidades para fomentar la paz y el desarrollo. Tenemos que actuar más temprano y con mayor resolución y eficiencia. Nuestros principios de actuación son el entendimiento, la solidaridad internacional, así como el desarrollo común y la seguridad a través de la cooperación. Estamos convencidos de que la ley de la selva debe estar sometida a la fuerza de la ley y la justicia.
 
  • Para alcanzar la paz en el mundo hay que reforzar intereses, alianzas y organizaciones comunes. Es por ello que abogamos por ampliar y reformar las Naciones Unidas como la instancia suprema de un orden global. Las Naciones Unidas son el actor central en los esfuerzos por asegurar y fortalecer la paz. No sabemos cuándo y dónde estallará la próxima crisis. Sin embargo, sabemos que cabe reforzar las capacidades de reacción y ampliar los instrumentos políticos para contrarrestar las crisis. Como las mujeres son las que más sufren por la violencia en conflictos armados, los esfuerzos de prevención y solución de los conflictos deben incluir a las mujeres de acuerdo con la Resolución 1325 de las Naciones Unidas. Además de fortalecer las estructuras de las Naciones Unidas es preciso que -donde sea necesario- consideremos el desarrollo de nuevos regímenes internacionales y regionales, por ejemplo, para contrariar el rearme desenfrenado que vemos en muchos lugares o para luchar contra el creciente cambio climático.
 
  • Los sistemas democráticos y el estado de derecho están en mejores condiciones para resistir la creciente presión del mundo globalizado que muchos regímenes autoritarios. Las democracias son más resistentes porque pueden regular conflictos de manera pacífica mediante la participación. El poder de la democracia está basado en su fuerza de innovación y el atractivo de su modelo de sociedad con su promesa de libertad, bienestar y estado de derecho. Pero tenemos que hacer más para promover precisamente estos valores democráticos nuestros ante las presuntas promesas de regímenes autoritarios.
  • Para nosotros, la paz significa más que la ausencia de la guerra. Estamos convencidos de que una paz duradera únicamente es posible se logramos superar las causas estructurales de los conflictos como lo son el hambre, la pobreza y la desigualdad. La futura constitución del mundo será determinada principalmente por las disputas sobre las cuestiones sociales, tanto con respecto a una mayor justicia de distribución entre los países ricos y pobres, como también con respecto a las abismales y crecientes diferencias sociales dentro de las sociedades. Sobre todo la falta de acceso de mucha gente a un empleo productivo y digno y a la protección social es un problema cada vez más grave. La extrema desigualdad, la desigualdad de género, la corrupción y la falta de oportunidades conducen a tensiones sociales, incitan los resentimientos, aumentan la presión de migración y amenazan la paz interna en muchos países.
La pregunta decisiva de nuestra época es si el siglo XXI traerá paz y justicia para todos y todas o si desembocará en luchas encarnizadas de distribución y violencia desenfrenada. Estamos convencidos de que la paz, el progreso estable y la justicia social son posibles en la era global. Y junto con la mayoría de la humanidad estamos dispuestos a llevar adelante la lucha política por lograr estos objetivos - ¡por una nueva agenda para la paz y la justicia!
 
En el marco de la campaña “Por una nueva agenda para la paz y la justicia” la Alianza Progresista organizará en 2016 y 2017 un intercambio sobre estos temas en las principales regiones del mundo. Para este fin se incluirán los sindicatos y la sociedad civil progresista, igual como se hizo en la pasada campaña sobre “Trabajo decente en todo el mundo”.
 
Además de la discusión programática sobre la paz y la justicia seguiremos brindando nuestro apoyo activo a todos aquellos que estén amenazados de opresión y persecución. La historia nos ha mostrado que nuestra fortaleza como fuerzas progresistas, sociales, democráticas y socialistas está basada en la solidaridad internacional.
Para asegurar que nuestra agenda progresista se convierta en una realidad política tenemos que ganar elecciones. Por lo tanto, además de las acciones de solidaridad y las discusiones programáticas continuaremos especialmente el intercambio sobre campañas electorales progresistas y la organización de los partidos.